DISPARADORES DE IDEAS

Las ideas no vienen solas”. Aunque a veces parezca que sí, y se nos ha ocurrido alguna idea “de la nada”, lo cierto es que nuestro cerebro está constantemente en actividad y ese momento en que aparece la idea no es más que el final de un proceso creativo que nos viene inquietando hace tiempo. Por lo general ese proceso requiere de mucho trabajo y esfuerzo consciente o inconsciente.

¿Qué es un “disparador” de ideas?

Un disparador de ideas es un estímulo o experiencia que activa nuestros procesos creativos y ayudarnos a crear ideas cinematográficas.

Enfrentar la “página en blanco”

Los y las guionistas dicen que no hay nada peor que “enfrentar la página en blanco”. Muchos y muchas de ellos buscan constantemente estímulos o experiencias haciendo cosas que les provoquen la inspiración. Salen a caminar o pasan largos ratos en lugares públicos como bares, plazas o transportes colectivos para observar personas y situaciones que puedan servir como base para nuevas historias; otros miran películas, fotografías o leen cuentos, novelas y poesías. Es inmensa la cantidad de experiencias que pueden disparar una idea.

Algunos disparadores posibles…

  • Hechos o personas de la vida cotidiana: Una forma común, es hacer un repaso de historias que conocemos, o que nos contaron, y nos han llamado la atención. Siempre existen historias increíbles nuestro entorno o personas que podrían ser personajes atrapantes. No se trata de copiar tal cual lo conocemos sino de usarlos para crear cosas nuevas.
  • Temas o problemáticas: Consiste en elegir temas que nos resulten interesantes para contar en una película, y a partir de ahí, imaginar una trama con personajes para la historia. Por ejemplo, si nos interesa trabajar el tema de la “violencia intra-familiar”, tendremos que imaginar una historia que cuente y desarrolle algo referido a esa problemática.
  • Noticias o crónicas: Se trata de prestar atención a las noticias que salen en los diarios. Existen montones de casos que nos pueden servir para disparar ideas. Un buen ejercicio es escribir storylines a partir del título de la noticia. Una variante puede ser inventar finales totalmente distintos a las noticias o re-escribirlas en clave de distintos “géneros”.
  • Visualización de imágenes: Buscar una pintura, un dibujo o una fotografía que nos llame la atención por algún motivo y, a partir de ella, intentar escribir en tres líneas renglones lo que imaginamos que podría estar sucediendo en esa imagen, en esa pintura, en ese momento.
  • Sacar fotos: La idea es salir a recorrer un espacio (la escuela, la casa, el barrio), y elegir una situación que nos llame la atención por algún motivo (porque nos gusta, porque no nos gusta, porque nos genera inquietud, dudas, nos produce gracia, etc.) y sacarle una foto. Luego, observar esa foto y tratar de escribir un breve storyline sobre lo que imaginamos que podría estar pasando, pasó, o podría llegar a pasar en ese lugar o a partir de esa situación.

¿Es importante empezar por la idea?

En definitiva, tener una idea es uno de los momentos más importantes del proceso para hacer una película, y tenemos que saber que no es fácil, que lleva su tiempo poder descubrir aquello que queremos narrar. Lo importante es arriesgarnos a imaginar y tomarnos el trabajo de crear mundos que nos entusiasmen porque, a partir de ahí, habrá que recorrer un largo camino para hacer nuestra película.

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