Julieta y Delfina son amigas. Julieta confiesa a Delfina que es presa de la visión de un fantasma, que eso la amedrenta. En esta historia, atravesada por el sentimiento trágico de la adolescencia y la búsqueda de la identidad, como en un rompecabezas de varias caras, no es certero si el fantasma está en la vida de las amigas o si, Delfina y Julieta, son tan sólo piezas del juego de un fantasma.