En plena madrugada, el cuerpo de una joven es hallado sin vida dentro de un auto. La pericia de los efectivos López y Leiva, a cargo de la investigación, permite la resolución inmediata y sin dilaciones ni confusiones. Un par de preguntas a la vecina del sospechoso, quien se declara a sí mismo inocente y un par de indicios encontrados en el domicilio de éste, son suficientes para resolver el crimen perpetrado con un cuchillo de cocina común y corriente.