Las vidas de Soledad y de Lucas se ven modificadas por la llegada de un hijo inesperado. Sumado a escasos recursos económicos y a la dependencia familiar, las complicaciones sostenidas por el cansancio de ambos, aumentan con la cotidianeidad. El desgaste de estos vínculos armados en base a la obligación, más que como respuesta a una decisión comprometida, conforman un panorama que invita a reflexionar sobre los cuidados del propio cuerpo y la sexualidad responsable.