La vida de los políticos parece ser y estar muy distante de la vida de cualquier ciudadano del llano. Dinero, negocios, aprietes, prebendas. Cuando ese mundo del poder se cruza con el mundo de la pobreza, del que se sirve para sostenerse, muestra su mayor miseria. Quienes ocupan el lugar de la comodidad, de la vista gorda a cambio del beneficio, son quienes pagan el precio más alto.